Autor: Teresa Trejo

  • ¿Por qué preferí subir al Arco del Triunfo y no a la Torre Eiffel? Una cuestión de perspectiva.

    ¿Por qué preferí subir al Arco del Triunfo y no a la Torre Eiffel? Una cuestión de perspectiva.

    Visité París el pasado mes de noviembre y, como muchos antes que yo, llevaba en mente las imágenes que todos asociamos con la capital francesa: La Vie en Rose, los croissants, las boinas, el Sena, los cafés con terrazas y, por supuesto, la siempre icónica Torre Eiffel. Lo típico que se puede pensar sobre París.

    Pero hoy no quiero hablarles de su gastronomía ni de la ciudad del amor. Quiero contarles sobre una decisión que parecía insignificante y que me dejó una muy buena reflexión.

    Durante la visita teníamos dos opciones para contemplar París desde las alturas: subir a la Torre Eiffel o al Arco del Triunfo. Lo lógico habría sido elegir la primera. Es el monumento más famoso de la ciudad, el más alto y uno de sus grandes símbolos. Probablemente la mayoría habría asumido que cuanto más alto estemos, mejor será la vista.

    Sin embargo, elegimos subir al Arco del Triunfo.

    Al llegar hasta arriba del monumento, París se despliega de una forma extraordinaria: las grandes avenidas que nacen del monumento, los edificios extendiéndose infinitamente y, sobresaliendo entre ellos, la elegante silueta de la Torre Eiffel. Es, quizás, la imagen más representativa de la ciudad.

    Vista de París desde el Arc de Triomph

    Fue entonces cuando comprendí que la mejor perspectiva no siempre está en el lugar más alto, sino en aquel desde el que somos capaces de apreciar todo en conjunto.

    “La mejor perspectiva no siempre está en el lugar más alto, sino en aquel desde el que somos capaces de apreciar todo en conjunto.” -Teresa Trejo

    Mientras contemplaba la ciudad, pensé que esa idea también se parece mucho a la vida.

    Con frecuencia nos enfocamos en un problema, en una etapa difícil, en un proceso que parece no avanzar o en un momento que simplemente no entendemos. Miramos sólo lo que tenemos delante y creemos que esa es toda la realidad.

    Pero quizás únicamente estamos viendo una parte de la escena. Nos falta distancia por recorrer para comprender el resto del paisaje.

    Al cambiar de perspectiva, descubrimos que aquello que parecía un obstáculo tenía un propósito, que una etapa complicada nos preparó para otra mejor o que la historia era mucho más grande de lo que alcanzábamos a ver en ese momento.

    París me regaló una fotografía inolvidable, pero también una lección. No siempre la mejor vista está donde todos creen. No siempre estar más arriba significa ver mejor.

    A veces basta con cambiar de lugar para descubrir una realidad más amplia.

    Y quizá así ocurre también con nuestra propia vida: aunque hoy solo podamos ver un fragmento de la historia, vale la pena confiar en que el panorama completo puede ser mucho más hermoso de lo que imaginamos. A veces, todo lo que necesitamos es estar en el lugar correcto.

  • MÉXICO RECIBE AL MUNDO:   EL IMPACTO DEL MUNDIAL 2026 MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL

    MÉXICO RECIBE AL MUNDO: EL IMPACTO DEL MUNDIAL 2026 MÁS ALLÁ DEL FÚTBOL

    El Mundial es uno de los eventos más importantes del planeta; este se celebra cada 4 años, capaz de mover rutinas, mover economías y unir a millones de personas alrededor de este espectáculo. En este contexto, México ocupa un lugar especial: no sólo como país con gran pasión futbolera, sino como anfitrión clave dentro de la experiencia de este Mundial 2026. En esta ocasión, las sedes son México, Estados Unidos y Canadá.

    Cuando se dice que el Mundial es un evento global, no es solo un decir. Para México, la idea de “México recibe al mundo” significa que el país se convierte, por unas semanas, en el centro de atención mundial, para los amantes del deporte e incluso para los que no les gusta tanto. Para algunas selecciones nacionales de otros países, el país se convierte en su hogar durante algunas semanas. Aunque los partidos duren solo 90 minutos, sus efectos económicos, sociales y culturales duran mucho más.

    Ángel de la independencia ubicado en Reforma, Ciudad de México

    Una cultura global

    El Mundial también da visión global de la cultura mexicana. Durante el torneo, México no sólo es observado por su desempeño futbolístico, sino también por la forma en que expresa su identidad: sus tradiciones, su música, su gastronomía y su manera de vivir el fútbol. “Pasión” destaca entre estas características del fútbol mexicano.

    Las imágenes de los aficionados con la bandera tricolor y las celebraciones típicas de México llegan a audiencias de todo el mundo. Esto proyecta una cultura vibrante, festiva y profundamente unida. Se escucha frecuentemente en las gradas e incluso fuera de los eventos el cántico “Cielito Lindo, canta y no llores”. Este refleja la esencia del país, las ganas de seguir alegres frente a cualquier situación.

    La gastronomía mexicana también gana visibilidad internacional durante el Mundial. Productos auténticos mexicanos se vuelven parte del escenario global del evento, reforzando la presencia cultural del país más allá del deporte.

    Un país para todos

    En México, todos son bienvenidos para disfrutar. Durante el torneo, personas de diferentes culturas, idiomas y nacionalidades comparten una misma emoción. En las calles, estadios y celebraciones, los países se unen por una experiencia común. En ese momento, México no solo recibe al mundo sino que lo reúne en un mismo lugar.

    La final

    El Mundial no concluye sólo con la final, ya que su impacto llega más allá del resultado deportivo. Las experiencias vividas y las huellas culturales para otros países invitados lo convierten en un fenómeno duradero. Este evento se suma en la memoria colectiva, transformándose en una historia más que contar a las futuras generaciones.

    “Un evento de anfitriones a ‘influencers’ internacionales.” -Teresa Trejo

    20 Junio 2026

  • FRESH FROM THE OVEN: FENDI’S BAGUETTE BACK ON THE MENU

    FRESH FROM THE OVEN: FENDI’S BAGUETTE BACK ON THE MENU

    Fendi has brought back its iconic Baguette bag into the spotlight with its Cruise 2027 collection, a new campaign featuring Sarah Jessica Parker and a showcase at Milan Design Week. Together, these reminded fashion fans why the bag became one of the most recognizable handbags of all time.

    The latest versions keep the Baguette’s classic shape but update it with new materials, textured finishes, studded details and a slightly bolder look. Instead of changing the design completely, Fendi has chosen to refresh some details of the bag, but kept the features that made it famous.

    The Baguette was first created in 1997 by Silvia Venturini Fendi. Designed to be brought neatly under the arm, it stood out at a time when oversized handbags were everywhere. It became a fashion icon after Sarah Jessica Parker’s character, Carrie Bradshaw, was seen carrying it in Sex and the City, helping turn it into one of fashion’s first “It bags.”

    Sarah Jessica Parker’s return for the latest campaign has brought the story. The same person who helped make the Baguette famous in the late 1990s is now part of its comeback, something that has caught plenty of attention on social media.

    Fendi also celebrated the bag during Milan Design Week by looking back at its history and how it has evolved over the years. Rather than treating it as a brand-new product, the brand focused on its place in fashion and why it still matters today.

    The Baguette’s return also comes at a time when more people are looking for fashion with a story behind it, rather than simply following the latest trend. With its long history and cultural impact, the bag falls perfectly into that.

    Younger celebrities, including Olivia Rodrigo, have also been spotted wearing similar shoulder-bag styles, helping introduce the look to a new generation.

    Overall, this feels less like the launch of a new handbag and more like the return of a fashion classic that never really lost its place.